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sábado, julio 24, 2021

La rutina facial antiedad

Cinco activos para tu día a día
Cuando se habla del cuidado de la piel, y más específicamente del cuidado
facial, lo más común es que la preocupación principal sea mantener una piel
sana y joven. Hay un deseo de retrasar la aparición de signos de edad en la
piel, y más aún cuando llegas al conocimiento de que, sin un buen cuidado,
estos signos pueden aparecer de una manera prematura. 
Hay cinco activos que no pueden faltar en tu día a día facial antiedad:
Ácido hialurónico.- El ácido hialurónico es un componente presente de forma
natural en nuestras articulaciones, cartílagos y piel. En la piel, precisamente,
actúa como agente hidratante y de soporte para que la piel se mantenga
joven. 
Por este motivo es un activo imprescindible en la rutina facial antiedad, ya
que, además de mantener y reponer la hidratación de la piel, alisa las líneas
de expresión y las arrugas. También mejora la elasticidad y estimula la
síntesis de colágeno y elastina, para así luchar contra la flacidez.
Se puede encontrar en diferentes pesos moleculares: bajo peso molecular o
alto peso molecular. Su peso molecular, así como la concentración en la que
se usa, determina su mayor o menor eficacia. Se trata de un activo muy bien
tolerado por todas las pieles, y se puede usar tanto por la mañana como por la
noche. El ácido hialurónico es un componente presente de forma natural en
nuestro cuerpo, pero con la edad la capacidad de síntesis disminuye.
Retinol.- Seguro que si alguna vez te has interesado mínimamente por activos
antiedad, habrás oído hablar del retinol. Es el activo antiedad por excelencia,
ya que ha demostrado mejorar las arrugas, las manchas, el tono irregular,
los poros dilatados, etc. Actúa como un peeling, favoreciendo la renovación
celular. Aunque se debe ir con cuidado, ya que esto puede provocar
irritación, al desaparecer la capa superficial de la piel, que es sustituida por
una nueva. 
Es un activo fotosensible, por eso se recomienda usar por la noche, e hidratar
y proteger la piel del sol siempre, sino es contraproducente. Para acostumbrar
la piel y comprobar el umbral de tolerancia es mejor introducirlo de forma
progresiva. Puedes empezar usándolo 2 o 3 veces a la semana y, según
tolerancia, empezarlos a usar en días alternos hasta que la piel se
acostumbre.
Vitamina C.- Se trata del antioxidante más conocido y uno de los más
potentes. Tiene múltiples beneficios: protege la piel de los radicales libres,
estimula la síntesis de colágeno, y tiene acción despigmentante que ayuda a
reducir y prevenir las manchas. Además, proporciona luminosidad y efecto de
buena cara. Aunque se recomienda su uso por la mañana, también puede
usarse por la noche.

Hay diferentes tipos de vitamina C. La pura, que es la más eficaz, es también
la más inestable e irritante. Después encontramos la estabilizada, que suele
ser mejor tolerada, más barata, pero no tan eficaces. Pero, para acostumbrar
la piel a este tipo de tratamientos, es mejor empezar por este tipo de
vitamina C, para no provocar irritaciones y daños en la piel.
Péptidos.- Los péptidos son moléculas formadas por la unión de diferentes
aminoácidos, los cuales son el componente básico de las proteínas. Los
péptidos están implicados en un gran número de procesos bioquímicos, ya que
transmiten información a las células, comunican la epidermis con la dermis
para que se regenere más rápido. También estimulan los fibroblastos y
favorecen la producción de colágeno.
Como ya sabemos, con la edad todos estos procesos y funciones se ralentizan,
y los cosméticos con péptidos estimulan su renovación y regeneración.
Además de ayudar así a luchar contra el envejecimiento y contra las arrugas.
Alfa hidroxiácidos.- Este activo engloba diversos ácidos como el glicólico, el
cítrico, el láctico… Tienen la función de exfoliar la piel, renovándose y
ayudando así a mejorar la textura de esta, así como las arrugas, las líneas de
expresión y las manchas. También ayudan a mantener la función barrera,
disminuyendo la pérdida de agua de la epidermis. Es un activo apto para
pieles con acné, rosácea, dermatitis… siempre que se haga bajo la supervisión
de un especialista.
Cada activo tiene sus beneficios. Por ejemplo, el ácido glicólico se
recomienda para mejorar el acné y sus cicatrices, algunas manchas como el
melasma y los lentigos solares, y tratar arrugas. Para el acné, las
hiperpigmentaciones o el envejecimiento incipiente se recomendaría el ácido
láctico.

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