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miércoles, junio 23, 2021

Cuidados del hibisco, la planta de las mil flores

Es la planta perfecta para poner un toque tropical o mediterráneo a cualquier espacio. Vistoso y colorido, hay otro aspecto que hace de este arbusto uno de los más codiciados. Los cuidados del hibisco son sumamente asumibles para cualquier nivel de jardinería. En realidad, basta con conocer las peculiaridades de su cultivo para poder disfrutar plenamente de una planta increíblemente hermosa. Una que, con pocos mimos, florecerá desde mediados de primavera hasta incluso el comienzo del otoño.

Aunque su floración es lo más espectacular, hay otros motivos para enamorarse de uno de los arbustos más hermosos. Y es que, si seguimos al pie de la letra los cuidados del hibisco, podemos disfrutar de verlo crecer hasta alcanzar incluso los cinco metros de altura. Unas dimensiones que se recortan ligeramente si lo cultivamos en maceta. De hacerlo en este tipo de contenedores, solo alcanzará los dos metros. ¡Una altura que tampoco está nada mal!

Tanto si lo plantamos en el jardín como si lo cultivamos en una terraza, hay algo seguro: disfrutaremos de su follaje intensamente verde y su preciosa floración. Algo que pasa, únicamente, por conocer cuáles son sus necesidades.

6 CUIDADOS DEL HIBISCO QUE DEBEMOS CUMPLIR

Antes de entrar en detalle en los cuidados del hibisco, es importante conocer un poco más de la planta. Solo descubriendo sus orígenes nos haremos una idea de sus exigencias de cultivo. A pesar de que es una de esas plantas de exterior que forman parte de nuestro paisaje, lo cierto es que el hibiscus es una importación. Y no de lugares afines a nuestra meteorología, no. En realidad procede de latitudes tan lejanas a nosotros como Jamaica, Hawai o la China tropical. Algo que, lógicamente, marca en gran medida los cuidados del hibisco e, incluso, bautiza a la planta. Y decimos esto porque, aunque su nombre popular sea hibisco o hibiscus, lo cierto es que también se conoce como rosa china o flor de Jamaica.

Hibisco
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Además de su belleza, hay otro aspecto más que hace del hibisco una planta que sí o sí hay que tener. El abanico de colores de su floración es amplísimo, por lo que se puede disfrutar en tonos tan dispares como el amarillo pastel o el fucsia intenso. Una maravillosa facilidad de la naturaleza para que lo disfrutemos en el color que más nos guste.

1. Luz, el más importante de los cuidados del hibisco

Teniendo en cuenta sus orígenes, es lógico comenzar la lista de cuidados del hibisco con el tema de la luz. Dado su carácter tropical, el hibiscus demanda altas dosis de luminosidad. Pero cuidado: no confundamos esto con luz directa, ya que puede quemar su floración. 

Si por la ubicación tiene que recibir sol directo, lo ideal es que sea la de primeras horas del día. Una luz cuya principal característica es su intensidad, de carácter medio. 

2. Temperatura, un aspecto a vigilar de cerca

Es, probablemente, el aspecto más exigente en los cuidados del hibisco. Por sus orígenes, es una planta friolera. Una característica que hace que esté en su salsa en rangos de entre 13 y 21 grados. Una temperatura por la que, incluso, es habitual su cultivo dentro de casa en climas muy fríos.

¿Y qué sucede si no está en ese abanico de temperatura? Si está expuesta a grados de más, tendrá que ser siempre resguardada del sol. Y, en caso de estar expuesta a temperaturas inferiores, tendremos que tener cuidado con su gran enemigo: las heladas. De tenerlo plantado en el jardín directamente en el suelo, será imprescindible protegerlo en invierno.

El riego, uno de los cuidados del hibiscus más importantes

3. Riego, otro de los cuidados del hibisco fundamentales

Decíamos que los cuidados del hibisco son poco exigentes, pero hay que hacer una excepción. En lo que respecta al riego, hablamos de una planta que necesita en los meses de calor de mucha atención. Lo ideal es mantener el sustrato con una cierta humedad constante desde que comienza a florecer. Y es lógico: mantener ese nivel de floración constante solo es posible cuando tiene nutrientes suficientes para ello. 

Pero cuidado: no confundamos regar con encharcar. Porque, por más que pueda parecernos una buena idea, no lo es. Las raíces son sensibles al exceso de agua. Una razón de peso para que no esté de más plantarlo en una mezcla de sustrato arenoso o, en su defecto, hacerle un buen drenaje. 

Además de esto, el hibisco agradece la humedad ambiental. Una razón por la que es habitual verlo en jardines y terrazas del norte de España. Si no vivimos en estas zonas, bastará con pulverizar agua en días de temperatura alta sobre sus hojas. Y nuevamente: sin empaparlas. La idea es únicamente refrescarlas. 

4. Abono, fundamental para el crecimiento y la floración

Uno de los cuidados del hibisco que hemos de contemplar para disfrutar de su floración. Y es que dar flores supone un auténtico esfuerzo para las plantas y un desgaste de energía. Una razón de peso para que contemplemos aplicarle una dosis regular de abono desde el comienzo de la primavera.

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Hacerlo no solo ayudará en su crecimiento, que es de carácter rápido. También le dará a la planta energía suficiente para florecer de forma constante hasta prácticamente la llegada del otoño. Si bien se puede utilizar un abono universal de lenta liberación, lo cierto es que lo ideal es optar por uno específico para este tipo de arbustos. ¿Y cada cuánto abonar? Sencillo: desde que comience a florecer, cada 15 días.

5. Poda, otro cuidado que favorece la floración del hibisco

Un cuidado que tiene una función estética pero, también, busca hacer que nuestro arbusto florezca aún más.

El momento de podar el hibisco es ligeramente distinto al de otros arbustos. Si bien lo habitual es podar arbustos y árboles en julio, el hibisco se sale de esa norma. Lo ideal es hacerlo al comienzo de la primavera, siempre evitando heladas que nos pillen por sorpresa y comprometan su salud. Lo ideal es recortar los brotes del año anterior y eliminar las ramas muertas y dañadas. También es un buen momento para hacer una poda de limpieza en la parte interior de la planta. De esta forma y eliminando ramas viejas, permitiremos que las demás tengan espacio suficiente para crecer. 

6. Plagas, un capítulo a vigilar de cerca

Inevitable hablar de ellas en los cuidados del hibisco. Y es que si a los humanos nos parece una planta irresistible, a los insectos les pasa parecido. Eliminar las plagas del jardín es fundamental para cualquier planta, pero más todavía en el caso del hibiscus. Y la razón es sencilla: pueden atacarle un buen número de ellas.

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Las plagas más comunes son el pulgón, la cochinilla y la araña roja. Sin embargo y solo cuando el clima es muy seco, también puede hacer acto de presencia la mosca blanca. En cualquiera de los casos, es imprescindible que atajemos la invasión en cuanto detectemos su presencia. Solo así podremos poner a salvo a nuestra planta. 

PROBLEMAS DE CULTIVO DEL HIBISCO: ¿QUÉ LE PASA?

En líneas generales, el hibisco no suele presentar muchos problemas que puedan llegar a alarmarnos. Se caracteriza por ser una planta sencilla de cuidar pero, sobre todo, muy resistente. Sin embargo, hay dos escenarios que pueden darse y que suelen preocupar a quienes lo cultivan. Y nada como saber qué le está sucediendo para tomar cartas en el asunto.

1. Hojas amarillas del hibisco

Cuando aparecen, se debe a un exceso de riego. Lo ideal es dejar que se seque ligeramente el sustrato antes de volver a regar e, incluso, comprobar si el drenaje está cumpliendo con su misión.

2. Las flores se caen sin llegar a abrirse

Uno de los «males» más habituales del hibisco. Cuando esto sucede, es una respuesta de nuestra planta a un clima excesivamente seco o estar expuesto a frío. Si se debe a lo primero, podremos solucionarlo rociando agua sobre las hojas de manera regular. Si es lo segundo, lo ideal es que cambiemos nuestro hibisco de ubicación para que esté a la temperatura que necesita

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